Duelo · Entre líneas y síntomas
El duelo es el trabajo que hace la mente para aceptar que alguien que amamos ya no está. No tiene fecha de caducidad ni etapas que se cumplan en orden. Duele, a veces durante mucho tiempo, y eso no significa que algo esté mal en ti.
Se acerca el 2 de noviembre, el Día de Difuntos. Para muchas familias en Ecuador es un día de colada morada, guaguas de pan y visitas al cementerio. Para quienes perdieron a alguien hace poco, también puede ser un día en que la ausencia pesa más que nunca. Y para quienes viven lejos y no pueden ir al cementerio, la distancia se suma a la pérdida.
"Ya debería estar mejor"
Es una de las frases que más se escuchan en consulta. Viene del entorno ("ya pasó un año, tienes que seguir") y viene de uno mismo. Pero el duelo no sigue el calendario de los demás. Hay pérdidas que se elaboran en meses y otras que tardan años, y hay días buenos que de pronto se rompen por una canción, un olor o una fecha.
Qué pasa en un duelo
En 1917, Freud escribió Duelo y melancolía. Allí describe el duelo como un trabajo: la persona va recorriendo, uno por uno, los recuerdos y las esperanzas que la unían a quien perdió, y en cada uno vuelve a constatar que ya no está. Por eso el duelo cansa tanto. Es un trabajo silencioso que se hace mientras uno sigue cocinando, trabajando y respondiendo mensajes.
Ese recorrido no busca olvidar. Busca que el vínculo encuentre otro lugar: que la persona querida pase de estar en la vida cotidiana a estar en la memoria, en las palabras, en lo que heredamos de ella.
"No se trata de olvidar. Se trata de encontrarle otro lugar a quien ya no está."
Lo que también duele y casi no se dice
- La culpa. "Debí llevarlo antes al médico", "no le dije que lo quería". Casi todo duelo trae alguna culpa, y casi siempre es más dura de lo que corresponde.
- El enojo. Con quien murió, con los médicos, con Dios, con la familia. Sentir enojo hacia alguien que se fue es más común de lo que se admite.
- El alivio. Después de una enfermedad larga, a veces aparece alivio, y luego vergüenza por haberlo sentido. Las dos cosas pueden convivir con el amor.
- Los duelos que no se reconocen. Un embarazo perdido, una mascota, una expareja, un padre con quien no había relación. Son pérdidas reales aunque el entorno no les dé lugar.
Cuando el duelo se complica
Freud distinguía el duelo de la melancolía. En el duelo, el mundo se vuelve pobre y vacío. En la melancolía, es la propia persona la que se siente vacía, sin valor, y los reproches que quizás eran para el otro se vuelven contra uno mismo.
Vale la pena consultar si después de muchos meses la vida sigue detenida, si aparecen ideas de que "no tiene sentido seguir", si no puedes hablar de la persona en absoluto o, al contrario, si no puedes hablar de otra cosa.
Un ejemplo
Ejemplo ilustrativo, no corresponde a una persona real. Un hombre de 52 años consulta por insomnio dos años después de la muerte de su madre. Dice que lo llevó bien: organizó el velorio, vendió la casa, nunca lloró. En las sesiones empieza a hablar de las tardes en que ella le cocinaba y, sin darse cuenta, siempre se detiene en la misma frase: "No alcancé a despedirme". El duelo que no tuvo lugar entonces empezaba a tenerlo ahora.
Algunas cosas que pueden ayudar
- Hablar de la persona. Contar anécdotas, decir su nombre, mirar fotos con otros.
- Permitirse los rituales que tengan sentido para ti: visitar el cementerio, cocinar su receta, escribirle una carta.
- No exigirte estar bien en fechas que pesan, como cumpleaños, aniversarios o el Día de Difuntos.
- Buscar un espacio donde puedas decir lo que con la familia no se puede, incluida la culpa o el enojo.
Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño o de que no vale la pena seguir, no esperes a una cita: en Ecuador puedes llamar gratis a la línea 171, opción 6, o al 911. Si vives en otro país, llama al número de emergencias de donde estés.
¿Estás atravesando una pérdida?
Un espacio de escucha puede ayudarte a darle lugar a lo que duele, a tu ritmo. Atención presencial en Cuenca y online en español desde cualquier país.
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Bibliografía breve
- Freud, S. (1915). De guerra y muerte. Temas de actualidad. Obras Completas XIV. Amorrortu Editores.
- Freud, S. (1917). Duelo y melancolía. Obras Completas XIV. Amorrortu Editores.
- Allouch, J. (1996). Erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca. Edelp.
Escrito por Mara Betancourtt Aguilera, psicóloga clínica y psicoanalista en Cuenca, Ecuador. Este artículo es informativo y no sustituye una consulta profesional.
